LA FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA DE NAZARET (JESÚS, MARÍA Y JOSÉ) AÑO “A” EL 29 DE DICIEMBRE DE 2019(R. 1: Sirach 3: 2- 6, 12-14; Salmo 128: 1- 5; R. 2:  Colosenses 3: 12-21; Evangelio: Mateo 2: 13-15, 19-23)
 P. EMMANUEL INEDU OCHIGBO
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 ¿Hay alguien aquí que no tenga problemas familiares?  Por favor, si lo hay, levántate para que podamos darte un aplauso. Ni siquiera una persona?  (¿Oh, es todo?) Bueno, eso significa que, en cada hogar, cada loco con su tema, ¿verdad?  Pero hoy, no estamos aquí para celebrar los problemas familiares.  Más bien, al finalizar este año, la Iglesia quiere que reparemos el mundo reparando primero a nuestras familias.
 Hoy, el último domingo de este año, 2019, es la Fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret, la Familia de Jesús, María y José.  Hoy, la Iglesia nos muestra a la Sagrada Familia de Nazaret como un ejemplo para ayudarnos a reflexionar sobre nuestras propias familias.  ¿Cómo manejamos los problemas familiares?  La Iglesia nos presenta a la Sagrada Familia como modelo, no porque no haya problemas familiares en la Sagrada Familia sino por la forma en que la Sagrada Familia trató dichos problemas. Pudieron superar todos estos problemas porque se amaban unos a otros, amaban a Dios y querían hacer la voluntad de Dios en todo.
 Imagina la decepción de José cuando encontró a María con un embarazo que no era suyo;  imagina el dolor de José cuando no pudo encontrar un lugar para que María diera a luz a Jesús.  Imagina el dolor de José cuando su familia escapó a Egipto.
 ¿Y para María?  Imagina lo difícil que fue para ella cuando estaba embarazada pero no podía decir qu­é hombre era el padre de su bebé o cuando vio a su hijo sufriendo en la cruz.
Jesús también tuvo sus desafíos.  Cuando tenía doce años, José y María no podían entender que Jesús tenía que hacer el trabajo de su padre en el Templo.  En un momento, su familia extendida pensó que estaba loco, y vinieron a sacarlo de la multitud.
A pesar de todos estos problemas, la Sagrada Familia todavía produjo al Salvador del mundo.  La Iglesia, el país, y el mundo solo pueden ser lo que produce la familia.  Jesús aprendió como relacionarse con Dios y los seres humanos de José y María.  Como José salvó a María de ser lapidada cuando pensó que María había cometido adulterio, Jesús también salvó una mujer que atraparon en adulterio.  
Cuando el ángel Gabriel vino a María para anunciarle que ella sería la Madre de Jesús, a través del poder del Espíritu Santo, ella dijo: “Soy la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.”  Ella se sometió a la voluntad de Dios.  Ella fue un buen ejemplo para Jesús, su hijo. Similarmente, Jesús enseñó a sus discípulos el “Padre Nuestro,” diciendo: “Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.” En Getsemaní, cuando Jesús temía el sufrimiento y la muerte en la cruz, oró, “Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya.”
La iglesia obtiene lo que se produce en la familia, el país obtiene lo que se produce en la familia, y el mundo obtiene lo que se produce en la familia. “La caridad comienza en el hogar.” Los padres son los modelos de cómo sus hijos tratan a las personas.  Entonces, necesitamos pasar más tiempo con nuestras familias, escucharnos, ayudarnos, perdonarnos y guiarnos para hacer de este mundo un lugar mejor.  
Hermanos y hermanas, oremos para que las intercesiones de María y José, y la gracia de nuestro Señor Jesucristo, traigan las soluciones a todos nuestros problemas familiares, telo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.  Amén.

Rev. Fr. Emmanuel Ochigbo

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